Empezamos por quién eres.
La primera pieza de cualquier proyecto RGK es entender a la persona detrás del negocio. No buscamos cargos: buscamos contexto.
Estos datos básicos nos permiten preparar la conversación inicial con tu historia ya leída.
¿Dónde te encuentras?
Para que nuestra intervención genere impacto estructural, necesitamos comprender tu momento real: lo que funciona, lo que ha tocado techo y lo que sospechas que está empezando a romperse.
Operamos bajo un principio de verdad radical. Lo que escribas aquí solo lo leeremos nosotros dos.
El compromiso.
Una intervención RGK es un trabajo de profundidad. Necesitamos saber si tu momento vital y tu disposición de recursos están alineados con la naturaleza del trabajo que hacemos.
No es una cuestión de filtro económico, sino de coherencia entre la ambición declarada y la inversión necesaria para ejecutarla.
Antes de enviar.
En las próximas 72 horas, revisaremos juntos —Tomás y María— lo que nos has contado. Si vemos encaje, te escribiremos para proponerte una primera conversación de evaluación.
Si en este momento no es el proyecto que mejor encaja con nuestra forma de trabajar, te lo diremos también con claridad.